viernes, 30 de noviembre de 2007
La Cuarta
Adaptación
"Información pa` los cultos más vivos"
Monólogo
Tarjetas de crédito
Que las patentes, que el colegio, que la universidad, que la revisión técnica, que las vacaciones. ¿Qué no se nos viene encima marzo? Parece un mes de temer para el bolsillo. Hasta ir al supermercado cuesta, escogiendo lo más baratito que haya nomás, comprando lo justo y necesario.. Ah!! Y si ir con los cabros chicos, ahí si que se queda más pato que el pato de banco estado, si nunca se van con las manos vacías por más que uno pelee con ellos. Que el juguete, que las papas fritas, que los chocolates, que no piden!.
Ir a un mall ni pensarlo, es la perdición misma. Por más que una dice que va a pasear nomás, es imposible no tentarse con algo, ahí si que no se sale con las manos vacías, peor que cabros chicos. En cierto sentido uno los entiende.
¿Pero de que estamos hablando? Tengo apenas 21 años, sin matrículas que pagar ni nada. Con una buena mesada me mantengo, si total, los grandes gastos se los llevan mis padres. Mi dinero lo destino para carretear, pasarlo bien con mis amigos, salir con mi pololo, comer cosas ricas, y unas que otras cosas por ahí.
Pero momento! No todo puede ser color de rosa. Se acerca diciembre y a pasos AGIGANTADOS. Mi mesada se reduce abruptamente en esa fecha y algo tengo que hacer para que me alcance a cubrir mis gastos, y por supuesto, para ahorrar algo de platita para mis vacaciones.
Si, ya se que nombre cuales eran estos gastos, pero en diciembre todo cambia, absolutamente todo. Primero que nada la teletón. Como tan vaca y mala persona para no donar. Después uno sale de vacaciones y los carretitos se van haciendo más frecuentes, no sólo los fines de semana, por ende, mas plata. Luego la navidad, donde no puedo dejar sin regalo a nadie de mi familia sino después se encargan de recordármelo por el resto del año, sin contar el regalo de mi pololo todavía. Uff, no no no, el año tiene que cerrar bien, definitivamente, y a esa altura plata no sobra para ir a un carrete como se debe. En conclusión sólo quiero decir: que la teletón, que las vacaciones, que la navidad, que el año nuevo.
Al parecer no me alcanzará solo con la mesada, tendré que sacar una tarjeta de crédito. Y me endeudaría cada día más, ni pensar cuando sea más grande.
Costa nuss
La primera escena muestra a una pareja sentada en la terraza de una casa, donde sólo les muestran las caras mirando al cielo, a eso de las 8 de la mañana. En el ambiente del lugar, queda de manifiesto que hubo una fiesta en la noche. Lo curioso de la escena es que ella es rubia, de ojos azules con cuerpo de modelo, mientras que el tipo es más bien de feo aspecto. Ambos miran complacidamente la cámara, donde se desarrolla el siguiente diálogo:
Mujer: Nunca antes me habían dado…
El diálogo queda interrumpida por la aparición de la segunda escena.
La segunda escena muestra la fiesta en pleno desarrollo, en momentos en que llega esta mujer, y no pasa desapercibida, ya que todos la quedan mirando.
-Galán 1: Me preguntaba sin un ángel como tú, querría bailar con este humilde servidor?
-Mujer: no, muy poca cosa.
-Galán 2: Hola, estoy seguro que te he visto antes.
-Mujer: Debe haber sido en tus sueños.
-Galán 3: ¿Qué hace una mujer como tu, en un lugar como este?
-Mujer: Carreteando supongo.
En la tercera escena, la mujer por fin se encuentra con sus dos amigas, y se ríen de los fracasados intentos de los galanes, y ella le cuenta a sus amigas:
-Mujer: Estos perdedores creen que me van a conquistar con sus frasecitas cliché.
-Amigas: risas (asintiendo lo comentado).
En eso estaban, cuando se acerca por atrás el tipo feo, y con su mano derecha le pasa el chocolate por su cuello lentamente, hasta pasárselo por los labios y ella se lo come muy seductoramente, y luego se da vuelta y lo atrae consigo mientras le da un tremendo beso, con toda la gente de la fiesta mirando lo que sucedía, especialmente los 3 galanes anteriores, que son encuadrados dentro de la escena.
La cuarta escena es la continuación de la primera donde ella prosigue con su diálogo:
-Mujer: … algo tan rico.
Para finalizar, aparece el producto Costa nuss con la frase “dale un momento de placer con costa nuss”.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Bendita cultura inútil
Una pegote risa de guagua me despierta todos los días en el tono más tierno con el que a una la pueden despertar. Sino fuera por ese ringtone, mi día no comenzaría tan mal. Al golpear mi cabeza con el chorro de agua, me doy cuenta que no seguía soñando, sino que el día ya había comenzado. Luego de vestirme, me dirijo a la universidad un tanto atrasada, por lo que no encontré estacionamiento y tuve que dejar mi vehículo en la calle del costado de la universidad. Corrí a la entrada de la universidad, ya que me tenía que reunir con mi agencia para entregar juntos el trabajo de módulo. Para variar fui la última en llegar. Al ir llegando a la sala nos enteramos que corrieron la clase a una sala del cuarto piso, lo que no hizo correr aún más rápido y llegue agotadísima, pero para alivio pudimos entregar el trabajo, pero llevándonos toda la ira del profesor. Nuestra sorpresa fue grande cuando nos dijeron que debiamos esperar junto al resto del curso, lo que finalmente fue la causa de la entrega de un nuevo trabajo fichado para el mismo día en 5 horas más.
Tuve que suspender mi ida al dentista, mi matrícula en el gimnasio, y mi deseoso tiempo libre por cumplir con un estúpido trabajo.
Cuando por fin pasaron las 5 horas de calvario, me dirigí al auto con el objetivo de llegar lo más rápidamente a casa, y despejar mi mente. Pero mi objetivo se vio interrumpido al ver el vidrio roto de la puerta del copiloto, y ver todos los fusibles fuera de su lugar. “Me trataron de robar el auto, me trataron de robar el auto, me trataron de robar el auto” era lo único que podía decir. Me dejaron sin radio, sin cd’s, sin poder prender el motor del auto! Tuve que esperar que llegara la grúa, que se encargaría de llevar mi auto a un taller ubicado muy lejos de mi casa. Entre acompañar a la grúa y tomar la locomoción (transantiago mas encima), me demoré 3 horas más en llegar con el estima más bajo que he tenido en el último tiempo.
No me dieron ganas de ir a comer a la mesa con mi familia. No necesitaba la necesidad de comer, sino que la necesidad de golpear algo o a alguien para poder desatar mi ira con el día de mierda que tuve.
Llegó la hora de dormir, y sin ninguna gana de volver a empezar un nuevo día, hasta que comencé a sentir la risa de la guagua.